Ideas, análisis y reflexiones sobre marketing, estrategia comercial y docencia
¿Betadine y tiritas o cirugía robótica de máxima precisión? Nadie en su sano juicio rechazaría la última tecnología para salvar su vida, entonces… ¿por qué seguimos atrincherados en el SÍ o NO a la Inteligencia Artificial en las aulas? Mientras el 94% de los estudiantes ya la utiliza, casi la mitad admite que nadie le ha enseñado a conducir este F1 sin estrellarse. El problema no es la herramienta, sino la falta de copiloto. En este post te ofrezco mi visión sobre la falsa dicotomía de la IA en la educación y te cuento por qué la verdadera clave no está en prohibirla ni en adorarla, sino en la simbiosis.
El primer día de clase mi objetivo único es tratar de reflexionar en torno a la idea que el estudiante trae de casa acerca de ¿qué es el marketing? Para empezar a construir mi respuesta voy a lanzarte otra pregunta. ¿Alguna vez te has parado a pensar por qué sigues comprando la misma marca de cereales que cuando tenías ocho años? Spoiler: no es porque sus copos de maíz sean cuantitativamente un 3% más crujientes que los de la competencia. Es porque cada mañana estás desayunando un pedazo de tu propia nostalgia.
Confiesa, tú tampoco te despertabas los sábados a las 8 de la mañana para repasar la lección de historia, sino para pegarte de inmediato al televisor sin margen para el desayuno. Hay algo en la nostalgia que consigue desarmarnos por completo, bajando nuestras defensas emocionales en cero coma. Hoy he dejado los embudos de conversión a un lado para jugar con la Inteligencia Artificial y resucitar esos recuerdos que teníamos guardados bajo llave en el cerebro.
¿Cuántas veces has salido del cine pensando: "A ver, la peli no estaba mal... pero me la vendieron como la octava maravilla y me ha parecido un puf"? Bienvenido al club de las víctimas de las expectativas infladas. Generar una venta puntual es absurdamente fácil: metes presupuesto, inflas el tráiler, empapelas la ciudad y la gente hace cola en taquilla. El problema es que, si al salir de la sala el cliente siente que le has tomado el pelo, olvídate de venderle la secuela.
Si cada vez que escuchas la palabra "marketing" te imaginas a un señor con traje caro diseñando un plan macabro para vaciarte la cuenta corriente, tenemos que hablar. Y mucho. Existe la creencia popular de que esto solo va de sacarle los cuartos al personal, que solo lo usan multinacionales con presupuestos astronómicos y que, si no inviertes millones, no existes. Te han vuelto a vender la moto una vez más.
Tras casi veinte años impartiendo la asignatura de Fundamentos de Marketing en el Grado en Comunicación Audiovisual, este curso he tenido que digerir un plato amargo: su nuevo plan de estudios ha decidido fulminarla. Aquí no tenías que mendigar que alguien levantara la mano, más bien moderar el debate porque la gente venía a confrontar, a cuestionar y a dudar. El primer día del curso siempre les lanzaba la pregunta "¿Qué es para vosotros el marketing?" Algunas respuestas caían como puños: engaño, manipulación, mentira... Buena forma de empezar, ¿no crees?
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